El Hombre y la Conciencia Global

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El ser humano, constituye la única especie que ha logrado en el planeta tierra el nivel evolutivo que le permite actuar sobre los elementos naturales, cambiándolos y adaptándolos para la satisfacción de sus necesidades. Esta capacidad para crear, destruir y modificar el entorno natural nos coloca hoy día en una disyuntiva, que pone a elegir a la raza humana entre el camino de la misma preservación de la habitabilidad en la tierra, o la destrucción de la misma.

La relación micro/macro de la naturaleza sirve de elemento de analogía para describir a la especie humana como un organismo multicelular interdependiente, en nivel micro de la naturaleza tenemos el ejemplo de los corales, análogamente a escala macro, la sociedad global humana está constituida por miles de millones de células representadas por cada individuo, actuando e interactuando entre sí y con el entorno, tomando el alimento y todos los elementos necesarios para subsistir, y comunicándose entre sí, comunicación que en el siglo XX pasó de ser independiente del contacto físico, constituyendo un paso a otro nivel de sociedad evolucionada.

El impacto humano en todos los ecosistemas terrestres ha provocado un sinnúmero de cambios en el planeta, algunos de los cuales de no ser concientizados llevarán irremediablemente a cambiar la precepción de una subsistencia indefinida del humano en la tierra. Este punto de inflexión evolutivo demostrará la capacidad humana de funcionar como organismo a fin de lograr adaptarse y adaptar el entorno de manera sustentable, ahora cuando la concepción de una independencia entre hombre y natura está terminando de ser desechada. Por supuesto que en esta etapa transitoria de cambios la complejidad de las sociedades, la economía y la política juegan un papel determinante en el proceso de aceleración o freno de los cambios requeridos para la supervivencia humana.

Es ingenuo considerar que la raza humana deba volver a etapas evolutivas anteriores a fin de salvar el planeta, por el contrario el tan difundido principio de la sostenibilidad nos ha enseñado que hay diversos caminos para lograrlo, tomado en cuenta como piedra angular el hecho de que el crecimiento no es indefinidamente positivo, sino por el contrario, los procesos son cíclicos, y la naturaleza nos ha demostrado esto durante miles y millones de años, con ciclos tan complejos como las glaciaciones, hasta los más cotidianos como las estaciones o el día y la noche. Esta consciencia nos permitirá proyectar un crecimiento de acuerdo a una visión más real, a sabiendas de que los recursos no son ilimitados, y de que esta ahora sociedad global es tan interdependiente, que no puede descartar los efectos de una acción en un lugar del planeta, sin tomar en cuenta lo que esto pueda ocasionar en otro, por más distancia que haya entre ambos.

Por otro lado, la percepción independiente de hombre y naturaleza hace ver a la actividad humana como un hecho aislado y antinatural, nada más alejado de la realidad, puesto que toda acción está inmersa en este globo o nave espacial a la cual llamamos Tierra. Por muy antinatural que pueda parecer, esta actividad forma parte de todos los procesos que ocurren en el planeta, tan normal como el movimiento de las placas tectónicas o el ciclo hidrológico. La diferencia radica en la capacidad humana de crear procesos de escalas tan amplias como algunos fenómenos geológicos o meteorológicos del planeta, siendo el manejo de la energía nuclear la prueba más fehaciente de este hecho.

La humanidad no puede verse a sí misma como un cáncer o un virus en el planeta, puesto que las sociedades inteligentes son el máximo logro evolutivo de la vida en un planeta, la tendencia parece ser que esta sociedad llegue a un punto de inflexión en la que tome consciencia de su coexistencia irrevocable con todo el ser viviente Tierra, punto evolutivo que parece asomarse en el horizonte cada vez más.Entonces, así como nuestro sistema nervioso, evolucionado en la inteligencia nos separa de las demás especies del planeta, somos pues para este planeta un sistema nervioso: individuos, colectivos, sociedades y culturas, que sin saberlo anteriormente, son ahora responsables en parte del funcionamiento correcto de los procesos en el planeta, situación que pone su prueba de fuego con el calentamiento global, el tiempo dirá si esta primera asignación a la consciencia global humana sea resuelta con éxito o no. Esto no significa que el hombre sustituye a la naturaleza, sino que toma consciencia de que su acción es parte de ella, y así como los procesos naturales son auto-regulados, los procesos humanos deben ser regulados y sostenidos mediante el uso de la capacidad cognitiva del hombre.

 Miguel Sánchez León

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Archivado bajo Ecología+Arq, Ensayo y Critica

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